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Palabras de Petyr Baelish de Game of Thrones.

Palabras de Petyr Baelish de Game of Thrones.

Sobre la mentira del “director” de arte.

Sobre la mentira del “director” de arte.

Hoy colgué la mochila

La colgué literalmente, y cuando la colgué, me dí cuenta de que ya no la iba a necesitar más, que allí se iba a quedar para siempre… Y todo lo que cargó también.
El desodorante y el cepillo de dientes, porque no sabías si volvías a casa o tenías que pasar de largo. El cargador del celu por lo mismo. Los auriculares para esos momentos de cosas que no querés escuchar. La lapicera, para que no se escape nada. La agendita, porque aunque amo la tecnología, sé que el papel falla menos. Las sopas Quick, los turrones de Quaker y el pen drive…
Un peso necesario y útil que cargué a donde fuera.
¿Podrá decirse que desde ahora cargo la ligereza del freelance?

Un intento de viral.

Un intento de viral.

San-Serif, el patrono de los tipógrafos.(Serie Santos) 

San-Serif, el patrono de los tipógrafos.
(Serie Santos) 

San-Bayón, el patrono de los heladeros.(Serie Santos) 

San-Bayón, el patrono de los heladeros.
(Serie Santos) 

San-Gief, el patrono de los patovicas.(Serie Santos) 

San-Gief, el patrono de los patovicas.
(Serie Santos) 

Este es un proyecto basado es la “no-necesidad” publicitaria de los comercios en pequeños pueblos. Donde todos se conocen y se puede prescindir de una razón social porque cada comercio es conocido como “lo de tal”.
Así que desarrollé logotipos que podría tener cada lugar según el nombre con el que se los conoce.
Existe el caso de que un comercio es el único en su rubro como el caso de “La Farmacia! o “La Panadería”. 

Triste historia de un diseñador


Llega la mayoría de edad, la hora de estudiar una carrera universitaria, y a alguien como yo, que siempre hizo caricaturas de los profes, pintó remeras para los amigos y cuadros para las abuelas, se le ocurre estudiar diseño gráfico.

Y así nos lanzamos a la travesía de pasar días sin dormir para lograr nuestro mejor poster, el logo más ingenioso, la infografía mejor contada. Hasta que nos encontramos con un cliente que nos trae un volante que le “diseñó” el hijo que maneja Corel. Y desde ese día ya nunca entendemos por qué nos contrata la gente. Me pregunto si esa gente va al médico para que les escriba el diagnóstico que ellos quieren.

Y si entrás a trabajar en un estudio o agencia, no solo sos el títere del cliente sino de tu jefe y los ejecutivos de cuentas. Todo diseñador descubre que cuando creyó que iba a vivir de lo que le gusta, vivirá de lo que le gusta a los demás.

Pero aquí no queda todo, además te creen mago cuando tenés que hacer que 3 hojas de Word entren en un aviso de 10x5 cm. o que la foto de una sobrina “linda” sacada en el espejo del baño con flash parezca una de Dolores Barreiro. También muchos creen que mágicamente podés lograr una gráfica del nivel de Alex Trochut en 3 hs.

Da la sensación de que nadie aprecia los diseños de calidad más que los diseñadores. Pertenecemos a una profesión de culto. Llevás orgulloso la carpeta con tus mejores trabajos, todos bocetos que el cliente bochó, y te contratan por esos trabajos de un nivel que después nunca te van a pedir alcanzar.

Con tanto bastardeo es natural que quienes nos contratan sientan que nuestros servicios valen muy poco, por eso es “normal” que el primer trabajo sea una pasantía ad honorem y que jamás en tu vida te paguen una hora extra, total… como “trabajás de lo que te gusta” nunca decís que no. Y si decís que no te reemplazan con un template.

Y finalmente, después de haber padecido años todos estos flagelos, cuando conseguís cierto renombre y, en consecuencia, clientes y dinero, la demanda de tiempo de todos esos clientes te impide disfrutar ese iPhone o ese viaje que tanto esperaste y a los que ahora podés acceder. Y esa chica que hace tiempo querías invitar a salir, aunque te pongas tu remera más cool, ya estás muy pelado y panzón para que te de bola.